Quiso llamarme Poison Ivy
Como la canción de Lana
Porque me corroe el veneno
Y no supe contenerlo.
Algo murió en mí al leerle
Todo un galán, un desconocido.
Seré yo quien sabotee nuestro cotidiano
Para que no pases de mí,
Mientras cambias de vida
Yo expondré nuestra farsa
Y haré el trabajo sucio,
Para que te vayas de mí.
Pronto habrá alguien por colmar,
A quien impresionar,
Nueva piel por mancillar.
«Ya no quiero nada de ti», dices.
El ardor festina mis impulsos
¿O era al revés?
Otra profecía autocumplida:
Mis años dorados en bandeja de plata.
Ahora solo queda veneno
En el contador hacia atrás.
Reemplázame y dame la razón,
Deshaz la enredadera.
Transita despreocupado
Por donde ambos tuvimos que partir.
¿Recuerdas aquellos años?
Creo que en el fondo odiaba saberlo,
Saberme parte de tu transición.
Yo llevaré la carroza,
Usaré el negro, tú los colores.
Elijo dónde caer.
Flor de día, maleza de noche.
No tenía cómo prevalecer
Aunque pasará pronto, lo sé.
Soy mala perdiendo, ya ves.